jueves, 7 de febrero de 2013

Nuevos Líderes ya!



Mi mujer y yo vivimos momentos turbulentos,  como la gran mayoría de los españoles, pero nunca nos hemos rendido, nunca hemos tirado la toalla, cada mañana al despertar beso a mis hijos y me cargo de energía para afrontar una semana de trabajo, que comienza el lunes a las 9:00 y acaba el domingo a las 21:00, sin días libres desde hace 3 años, sin vacaciones desde hace 4 años, sin ahorro, sin premio, pero siempre con el optimismo de que ya vendrán tiempos mejores, de que la tendencia tiene que cambiar, de que Dios nos recompensará por este sacrificio. Todo este optimismo y buenas energías que tenemos, son bombardeadas a diario con las noticias de actualidad, una tras otra sobre casos de corrupción y enriquecimiento escandaloso y desproporcionado, que no logramos entender del todo.  


Yo, que soy millonario de sonrisas de mis hijos y besos de mi mujer, no necesito un Rolex de 50.000€ para saber que es hora de levantarme a trabajar duro, soy multimillonario de abrazos de mi mujer y no necesito un Maseratti para ir a mi lugar de trabajo, soy billonario de amor en mi casa, y nuestras mejores comidas y risas en la familia han sido con cubiertos de plástico, por lo tanto, no entendemos como una persona que desempeña un cargo público, tenga unas remuneraciones tan desproporcionadas, y que no solo con eso, también se dedique a pasar la mayor parte de su tiempo estafando y aprovechándose del estado, llegando al punto de tener que recortar nuestros derechos básicos para que siga la fiesta.


     Yo soy un ciudadano de a pié, que sólo tiene una pequeña tienda de caramelos, que nunca ha querido ni a estado de acuerdo con las cosas regaladas, pienso que las cosas hay que ganárselas con trabajo y sudor, así me lo han enseñado y así enseño yo a mis hijos, por lo que no estoy de acuerdo con políticas que premien por no hacer nada, como muchas subvenciones que existen para cosas que no son esenciales. Pero lo que no puede ser es que un político me pida que arrime el hombro y me apriete el cinturón para que él pueda seguir cobrando un plus por estadía teniendo uno o varios pisos junto a su lugar de trabajo. No entendemos que me suban los impuestos para cubrir el déficit, y que él tenga que viajar en primera clase, cuando yo hace 4 años que no me subo a un avión. No es justo que tengamos que pasar frío en las noches por que la luz está desproporcionadamente cara, mientras él seguramente terminará cobrando millones como consejero de alguna de esas empresas. No nos cabe en la cabeza que tengamos que sacrificar nuestra vida, nuestros mejores momentos con nuestros hijos o nuestra salud para que él pueda tomar Moett Chandon (no se si se escribe así porque no bebo esto habitualmente) en ese restaurante tan bonito de París. Como podemos motivarnos día a día, como podemos mantener el optimismo, como hacemos para seguir luchando si encima sabemos que lo que vemos es solo la punta del iceberg. España necesita que alguien decente tome las riendas, que la decencia se propague, necesitamos una vacuna contra la avaricia y creo que es más fácil encontrar la del cáncer (si es que no la han encontrado ya pero no quieren decirlo, por ejemplo)

Quisiera concluir con algunas ideas y propuestas de alguien que no entiende de leyes ni política, pero que somos los que hacemos mover el motor de este país y son por ejemplo:

  • Limitar el salario de los cargos públicos a cantidades razonables para que de esta manera el que se dedique a la política lo haga por vocación.
  • Que las pensiones vitalicias de ex altos cargos se modifiquen y que su jubilación sea como la de todos los españoles que trabajamos toda nuestra vida hasta la edad que nos toque. 
  • Que los políticos fichen al entrar y al salir, como si de una empresa se tratase para que cobren cuando realmente trabajan. 
  • Que al igual que en una empresa, si yo me encontrase a mi empleada jugando “Apalabrados” en su jornada laboral, que llegue tarde repetidamente, o que coja dinero de la caja para asuntos propios, con lo cual legalmente podría prescindir de sus servicios, nos gustaría que los altos cargos también tuvieran un comportamiento ejemplar y que se pudieran destituir, no nos valen disculpas “sinceras”. 
  • Que los ex altos cargos renuncien a alguna de las retribuciones si son contratados en el sector privado. O cobran del estado o cobran de la empresa, no las dos cosas. 
  • Que ser político no sea un privilegio sino un trabajo como el de todos y cada uno de los demás, con su autobús y metro en la mañana, su hora libre para comer, su móvil personal apagado y aprovechando el valioso tiempo para arreglar los problemas que verdaderamente importan. 
  • Que se modifique la ley electoral y podamos escoger con iguales ventajas otros líderes. 
  • Que nuestros impuestos se utilicen para nuestro propio beneficio (salud, educación, infraestructuras) y el de nuestro futuro.



Y para finalizar, queremos, más bien pedimos a gritos nuevos líderes que estén comprometidos en sacar este país adelante, que estén dispuestos a renunciar a los lujos y comodidades por darnos a los españoles una calidad de vida mejor, una mejor educación,  una sonrisa en la cara y que además le guste la anchoa, conoce usted a alguien así?





@pfmacias

(Carta dirigida a Miguel Angel Revilla el 7 de febrero de 2013)

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