viernes, 7 de diciembre de 2012

Navegar...

 Lo llaman deporte, lo llaman afición, lo llaman entretenimiento, pero navegar a vela es sin duda un estilo de vida. 


 Una vez escuché a un viejo amigo decir, "El que prueba navegar a vela puede terminar haciendo dos cosas, no volver nunca mas a subir a un barco, o subirse a un barco toda su vida

 Que bonito y que cierto es cuando haces algo que es exactamente igual a lo que hacían los Fenicios hace una pila de siglos, sin motores y sin combustibles, sin cables ni satélites, unas veces domar el viento a tu antojo para ir al fin del mundo y volver, y otras ser domado a su antojo para perderte sin querer.

 El mar es el campo y el camino que a muchos nos ha enamorado y el viento que es celoso, a veces se enfurece para acabar con ese idilio de amor, habemos algunos perseverantes que ni la tempestad ni los malos ratos nos alejan de nuestro amor, de ese azul infinito que baila junto a nosotros un vals eterno, una melodía suave y relajante que pocos sabemos escuchar, únicamente interrumpida por el flameo de un trapo que anuncia tempestad.

 Esta pasión la descubrí tarde, y tarde se me hace aquí sentado en un trabajo sabiendo que el mar está ahí esperándome, todos los días, todas las horas, todas las estaciones, se que poco te he ido a visitar pero nuestros encuentros siempre son los mejores, de los que te llenan de vitalidad.

 Tengo amigos que dedican su vida y su trabajo en el mar, yo no tengo esa suerte, pero si tengo la suerte de los reencuentros con el vaivén de las olas, la suerte de cerrar los ojos en mi trabajo y sentir el viento en la cara, el agua mojándote de imprevisto, el frío, el sol, verte las manos y apretarlas sintiéndote vivo, recordando el dolor por sujetar un cabo con fuerza o las rodillas hechas polvo cuando ha requerido la ocasión.

Pronto volveré a verte, pronto estaré contigo, estoy seguro de ello.

@pfmacias

Para terminar, me gustaría recordar una bella frase que siempre me ha gustado y que dice así: "Es mejor el peor día navegando que el mejor día trabajando"


 Dedicado a todos los que han influido de una manera u otra para que sienta esta pasión tan grande por el mar y la vela, y muy especialmente a los chicos de la Escuela Municipal de Vela de Valencia, que han despertado la llama que se había apagado o mejor dicho, alejado, por ser un deporte catalogado como algo caro e inalcanzable, ellos han logrado enseñarme que la vela está al alcance de todos, que solo hay que tener ganas de sentirse vivo, de coquetear con el mar y acabar enamorándose de el. 
Felices fiestas para todos!



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