viernes, 14 de septiembre de 2012

Limosna perdída

Hoy voy a escribir sobre una situación que me llama considerablemente la atención en mi ciudad (Valencia) y de la cual estoy seguro que se sentirán identificados en otras ciudades. Me refiero a los supuestos mendigos que toman las principales vías y lugares emblemáticos de la ciudad para llorar sus "penas" a cambio de una moneda que muchas personas sienten la necesidad imperiosa de regalar para sentirse mejor consigo mismos o hacer una especie de lavado de conciencia demostrando a Dios o a los demás que en el fondo y después de todos los pecados diarios también son capaces de ayudar a un pobre necesitado.

La cuestión es la siguiente: A donde va a parar ese dinero?

Después de 7 años con un pequeño negocio en pleno centro de Valencia, a 100 metros de la Catedral, Plaza de la Virgen, La Reina y el Ayuntamiento, he podido hacer sin querer una investigación sobre los personajes que toman las calles a diario con una estrategia como si de una franquicia se tratase, preparan su atuendo y gestos de dolor para dar la mayor pena posible, porque ellos saben que a mayor pena mayor será la limosna. 
Sin imagenes y sin nombres hablaré sobre 3 de estos personajes con los cuales he tenido un trato directo de forma casual.

1. El Cojo de los pies doblados:
Este personaje vestido con ropas sucias, lleva un bastón corto y anda a duras penas medio doblado, con los pies hacia adentro cojeando con cara de sufrimiento y mucho dolor, es Rumano pero habla español con alguna que otra palabra italiana que aprendió en su antigua parada. Este señor prepara su espectáculo de lástima con el cual recauda al rededor de 40€ al día (1.200€ al mes), lleva en su bolsillo un teléfono móvil Samsung con el cual recibe llamadas, las atiende en los callejones aledaños a la Plaza Redonda, solo algunos que vamos a tirar la basura en los contenedores ubicados en esos callejones podemos apreciar sus conversaciones que se cortan rápidamente, el sabe que no debe levantar sospechas porque si no, tendrá que buscar otra zona para explotar. 
Aparte del dinero, pide helados, barras de pan, agua, etc la gente se los da, les miran con cara de pena y caen en la trampa de la conciencia. Si algún día de fiesta o fin de semana camináis por el centro quizás encontréis la sorpresa de que por alguna extraña razón este individuo tiene 3 clones, vestidos perfectamente igual, mismo bastón, mismo andar, cada uno de ellos con la misma historia de dolor, uno en la Calle San Vicente, otro en la Calle del Trench y otro en la Calle Navellos (que yo sepa) que casualidad del destino, que 3 personas sufran la misma deficiencia y para colmo del ridículo, hace unas semanas me topé con uno de ellos en Benicalap, pero no pidiendo, me lo topé en bicicleta cruzando las vías del tranvía con una habilidad increíble para esquivar unos bolardos, saltar un escalón y seguir su ruta con prisa. Milagro! (pensé) se ha curado!  

2. El llorón:
El llorón es un chico joven y rubio de pelo largo que lleva un perro con el, seguramente lo habréis visto por los aledaños de Calle San Vicente y Plaza de la Reina, se sienta en el suelo junto al perro y con una gran habilidad, se pone a llorar, horas y horas llorando desconsoladamente, la habilidad le ha dado buenos resultados ya que me ha llegado a cambiar monedas por hasta 60€ en mi negocio, y la mayoría de las veces cuando termina su "Jornada laboral" compra 6 cervezas y aprox. 5€ en golosinas, para demostrar que el "hambre" que tiene es mas bien un bajón de azúcar.

3. El de la silla de ruedas:
He dejado a este individuo de último porque es el que mas rabia me da, lo he visto llegar ya dos o tres veces CAMINANDO, y a la altura de la iglesia de los Santos Juanes, (junto al mercado central) abre la silla de ruedas, se sienta, saca la foto de una niña y se dirige con su cara de pena hacia la esquina de María Cristina con el Ayuntamiento, pide por el amor de Dios dinero para comprar leche y pañales a su hija, la gente ante esa escena de dolor abren las carteras y llueven las monedas que va guardando en la mochila que lleva colgada de la silla. es un chico joven y fuerte al cual acompaña una chica con quien alguna vez lo hemos visto utilizando otra estrategia para recaudar dinero, la cual es fingir que se cae o vuelca con la silla y la chica viene en su ayuda junto con los demás viandantes que se apresuran a ayudar al pobre hombre inválido, una vez repuesto explica el accidente que tuvo y la gente apenada ante tanto dolor suelta toda la calderilla y hasta algún billete cae, pero la chica aprovecha y la hemos visto meter mano en algún bolso de los ayudantes heroicos. Este individuo es el que mas rabia me da porque personalmente tengo una prima que nació con una minusvalía que le ha impedido caminar jamás y ella ha trabajado y se ha ganado la vida luchando contra la corriente que todos ya conocemos.

Me gustaría que la gente tome conciencia que hoy en día la mendicidad es una especie de franquicia, que se ha convertido en un negocio muy rentable y que el dinero que creemos que lavará nuestras conciencias va a ir a parar a precisamente el peor lugar que podemos imaginar, los vicios de toda esta gente.

Si de verdad queréis ayudar a alguien, investiga las asociaciones que hay, acude a algún hospital y pregunta si hay algún recién nacido con familiares con dificultades económicas y cómprale ropa, pañales, etc. consulta en los bancos las cuentas de ONG's que se dedican a utilizar de una mejor manera ese dinero, si no te fías de ellos, por que te vas a fiar de un mendigo de estos que no conoces? y que muchos ya conocemos sus patrañas.

Espero sirva de algo,

Pedro Macías

 

3 comentarios:

  1. Yo por la calle del Trench he visto dos clones del primero. Me daban ganas de ponerles la zancadillas o empujarles a ver si eran capaces de levantarse, alguien con una discapacidad como la que ellos simulan no podrian. El problema es que la gente ve una persona con muletas y enseguida les dan limosna, como si todos los discapacitados fueramos pidiendola, cuando son los falsos discapacitados los que la piden. Yo voy con muletas por una discapacidad congenita y me han ofrecido limosna solo por el hecho de ir paseando por la calle, por supuesto la rechace.

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    1. Hay gente con mucho morro y hay gente ue busca desesperadamente lavar de forma fácil su conciencia. Tengo clientes mayores que me piden las vueltas en moneditas pequeñas por que van a misa y a la salida le dan a los mendigos de la puerta, asi Domingo a Domingo aceleran la caridad por que saben que poco les queda para tener ticket de entrada con San Pedro.
      Muchas gracias por tu comentario.

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